Pintando en el Museo Arqueológico de Sevilla.

La sala que hemos escogido para esta primera incursión en el museo ha sido la XVII, presidida por la escultura de Venus (Afrodita) saliendo del mar. Figura mayor que el natural, cuyo apoyo, el manto del que falta un trozo, ha sido aprovechado por el artista para utilizarlo como telón de fondo.  El trabajo pulcro, modelado sutil, pulimento fino y comedimiento en el tratamiento de la figura así como el uso de varios atributos –delfín y hoja de colocausia– obliga a situar su ejecución en el período de Adriano, si bien desconocemos su autor ni siquiera si correspondía a un modelo a una suma de modelos, aunque algunos autores ven en él una obra pergaménica tardía. Como todas las esculturas clásicas estaban coloreadas, cuyo rastro aún podemos seguir en los pliegues del manto. Posiblemente su autor debió venir a Itálica para trabajar en la ejecución del programa áulico que se desarrolló con motivo de la construcción del barrio nuevo. Era la diosa del amor y frecuentemente iba acompañada por Cupido (Eros), mensajero de Venus, que une a los amantes con sus flechas.

En esta sala también podemos ver tres torsos de buena calidad, quizás correspondientes a Mercurio, Meleagro y un atleta, así como dos cabezas femeninas, posiblemente de Venus.